“Equivocarse no es ningún delito”. Con esta fórmula Esperanza Aguirre, presidenta de la comunidad de Madrid, ha absuelto a los responsables de la identificación errónea de las víctimas del Yak-42, el avión siniestrado en Turquía el 26 de mayo de 2003. La lideresa ha respondido así a la la madre de un comandante fallecido en el siniestro, Alicia Barros: es “triste” que “se pueda criminalizar a aquellas autoridades, funcionarios o políticos que, para disminuir el dolor de las familias, trataron de acortarlo”.
Aguirre ha intentado echar mano de la sensibilidad ante una pregunta enviada por la madre del fallecido comandante Ripollés al programa Los Desayunos de TVE. Barros inquiría a la presidenta regional sobre la pertinencia de que el responsable de Defensa cuando ocurrió el siniestro, Federico Trillo, compareciera voluntariamente en los juicios que se celebran en la Audiencia Nacional.
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